Divide a importadores “impuesto Trump”

Con información de Furniture Today

La idea de un impuesto del 20% sobre las importaciones procedentes de México, lanzada por la administración del presidente norteamericano Donald Trump fue suficiente para preocupar a los importadores estadounidenses de muebles.

Bill Kemp, presidente del grupo BK Home, dijo que es “se siente muy molesto” por la idea y que no serviría al propósito para el cual sería creado, a menos que impuestos equivalentes se apliquen a otros países extranjeros que venden productos en los Estados Unidos.

“No estoy seguro de que alguien haya pensado en todas las implicaciones de este asunto”, dijo. Incluso antes de que terminara el día en que fue hecho el anuncio, la idea de obstaculizar la frontera con México estaba siendo atacada.

La propuesta del impuesto creció a partir de la disputa continua del presidente Donald Trump con México y de su anuncio de que ese país pagaría, de una manera u otra, la construcción de un muro en la frontera.

Pero al final del día, la administración había ablandado su postura, indicando que la tasa propuesta podría variar entre el 5% y el 20% y luego dijo que era sólo una de un “buffet de opciones” sobre la mesa.

 

No es la solución

Kemp, que se dedica a la importación de recámaras y comedores de México y también de Malasia e Indonesia, dijo que es un gran creyente en el comercio libre y justo, pero sugirió que la propuesta, sola, no lograría eso.

“No creo que queramos convertirnos en destructores de negocios en México… quitándole su ventaja competitiva al gravar su producto, cuando traemos lo mismo de China, Vietnam o Malasia o cualquier otro lugar fuera de los Estados Unidos.

Sin una acción igual para otros países, la medida simplemente conduciría a un cambio en el origen de las importaciones, al igual que ocurrió con los derechos antidumping sobre las recámaras de madera de China, que desplazaron la producción a los países asiáticos vecinos pero no la trajeron de vuelta a Estados Unidos.

Kemp añadió que cree que Trump es inteligente, que le gusta negociar y que “las mejores negociaciones siempre empiezan en la dirección en la que uno quiere ir, pero normalmente no es ahí donde terminan”.

A pesar de que el negocio de Kemp son principalmente las importaciones, dijo que entiende el problema al que Trump está tratando de hacer frente y ejemplificó comparando una mesita de noche hecha en los Estados Unidos a una similar fabricada en cualquier otro lugar en el mundo.

“La mesita de Estados Unidos lleva una carga social enorme: impuestos estatales, federales, sobre las ventas, requisitos de OSHA”, dijo. Agregó que el productor estadounidense y sus empleados también pagan impuestos sobre la renta, carga que no se cobra en el precio de la mesita de noche producida fuera de EU. “Creo en el comercio justo y en que hay que igualar eso”, dijo Kemp.

De hecho, los líderes republicanos del Congreso estadounidense tienen un plan para un posible impuesto fronterizo del 20% sobre todas las importaciones, como parte de un plan de reforma de impuestos corporativos de Estados Unidos llamado “la mejor manera de reforma tributaria”.

La propuesta reduciría la tasa de impuesto sobre la renta corporativa, por lo cual algunos comerciantes minoristas y la Federación Nacional de Minoristas dicen que sería en realidad un desplazamiento de la carga fiscal hacia los consumidores en forma de precios más altos.

 

Ayudaría a los tapizados, pero poco

Jeff Seaman, presidente de Rooms To Go, empresa que produce muebles juveniles a través de una maquiladora en México, dijo que es difícil tener una opinión sobre la propuesta de impuestos fronterizos a México porque es complicado.

Por ejemplo, se pregunta si la nueva tasa incluiría impuestos sobre los materiales procedentes de los Estados Unidos. Agregó que las negociaciones entre los países son extremadamente complicadas, con “un montón de elementos variables”.

“En última instancia, si hay algún tipo de arancel o impuesto de frontera, en general, creo que ayudaría a la fabricación de tapizados en Estados Unidos. Ahí es donde veo que tendría el mayor impacto “, dijo Seaman.

Indicó que en cuanto a costos de muebles tapizados para el mercado norteamericano, Estados Unidos, México y China están “bastante cerca”. Algunos productos son un poco menos costosos al producirlos en el extranjero, pero no por mucho, dijo.

“Un impuesto fronterizo puede traer una cierta producción de salas tapizadas de nuevo a Estados Unidos, y aunque muchos de estos muebles ya son competitivos hechos aquí, creo que hay algunos (más) que volverían”.

Los muebles para el hogar son otra historia, debido al diferencial más grande de precio y a las capacidades de producción. “Hay tantas fábricas gigantescas de estas mercancías en el extranjero, que no veo que el impuesto pudiera tener un impacto tan grande en ellas, como sí lo habría en el caso de las salas”, dijo.

“Como distribuidores, nuestro trabajo es evaluar la situación, sea la que sea”, precisó Seaman. “Rooms to Go tendrá que esperar y ver cómo se desarrolla, pero mientras tanto ha estado ocupada haciendo su propio trabajo. En nuestro caso, hemos aumentado la producción de salas (en Mississippi) durante los últimos años y todavía estamos en ello”, dijo.

Y aunque el enfoque del gobierno (de Trump) se ha centrado principalmente en traer empleos manufactureros, Seaman dijo que los minoristas “deberían recibir un poco más de aprecio por su creación de empleos, pues el comercio al por menor es un negocio que requiere mucha gente”.

Como ejemplo, citó que en los últimos tres años, la compañía Seffner, con sede en Florida y que forma parte del Top 100 del comercio detallista de muebles en Estados Unidos, creó mil 400 empleos minoristas y otros 350 puestos de trabajo en la fabricación nacional.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados