Creativo, observador y apasionado

Por Rafael Lozornio Barragán

Creativo, observador y apasionado son tres de las palabras con las que podríamos definir al arquitecto Joaquín Homs, un profesional que ha terminado con un estereotipo al integrar la arquitectura de edificaciones con el diseño interior e incluso con el diseño de muebles.

En charla con Moblaje, el destacado creativo señala que desde muy joven le atraían aficiones artísticas como el piano, en el cual confiesa no tuvo gran éxito, por lo que después se orientó al dibujo y la pintura, habilidades con las que se adentró al mundo del diseño, primeramente como creativo de calzado y posteriormente en la arquitectura.

“No había antecedentes familiares que me llevaran a las artes, al diseño o al dibujo. Fue más mi interés por conocer otras culturas, por lo que también pensé en dedicarme a la diplomacia, pero deseaba algo que me permitiera experimentar, innovar. Incluso, en algún momento de mi adolescencia pensé ser diseñador de zapatos y hasta tomé un curso, pero al llegar al bachillerato ya iba con la idea clara de querer estudiar arquitectura” recuerda.

Después de su graduación empezó a desarrollar más su gusto por el diseño y ya como profesionista comenzó a interiorizarse más en otras áreas complementarias, a través de la observación y de ese espíritu explorador que siempre ha formado parte de su personalidad.

Fue así como llegó al diseño de interiores, un área que también le ha dejado grandes satisfacciones y que le apasiona. “Ese interés que tuve por la pintura y el dibujo me ha permitido desarrollar mis ideas y mantener el deseo de hacer cosas nuevas en el interiorismo y en el diseño de espacios y de muebles”.

No hay que limitarse

En entrevista exclusiva con Moblaje, el reconocido arquitecto expresó que para lograr esa complementación con otras disciplinas del diseño fue fundamental desarrollarse en diferentes áreas desde los inicios de su trabajo. Para ello, laboró en los despachos Elías + Elías Arquitectos y en los de Alejandro Zohn y Santoscoy Arquitectos.

“Cada uno de estos despacho tiene su estilo, sus formas de trabajar, sus prioridades, y en mi caso de cada uno de ellos iba tomando las experiencias que cubrían las áreas de mi interés y que fueron definiendo la orientación de mi profesión”, refirió.

Respecto al origen de su interés por el interiorismo, Joaquín subraya que aunque muchas veces los arquitectos no consideran per se ésta área, que a él le llamó la atención por la versatilidad de los elementos que se pueden incluir en ella. “Muchas veces”, indica, “los arquitectos no vemos ésta versatilidad, pero se tiene que entender que los edificios también se diseñan de adentro hacia afuera y no solo de afuera hacia adentro”.

Agregó que “ahora es algo casi obligado conocer otras disciplinas y aprender a trabajar con ellas. Sin embargo, en la universidad el conocimiento que se adquiere es básico y de ahí uno debe irse creando su propio criterio para obtener la mejor parte. Hay una influencia importante en la universidad, porque son diferentes formas de llegar el conocimiento y de orientar las carreras; una vez que comprendes como funcionan los sistemas, puedes tener la libertad para desde un particular punto de vista resolver la problemática y las necesidades de un proyecto”.

Aislarse es un error

Enfatiza Homs que la arquitectura, al igual que otras disciplinas, tiene que irse alimentando, nutriendo de lo que sucede en torno al arquitecto, de lo que ocurre en otros países y culturas. Es una profesión que tiene que estar abierta al conocimiento y a la innovación y estar en contacto con profesionales incluso de otras disciplinas.

El mundo, puntualiza, avanza a pasos agigantados. Si te quedas sentado a trabajar solo con lo que emana de uno mismo, y no ves lo que hacen otros colegas en cuestión de soluciones, puede haber un estancamiento. En mi caso –abunda- hay un ejercicio diario de estar revisando lo que sucede en el mundo. Dedico un tiempo a ver como se resuelven los proyectos en otras partes en cuestión de diseño; asisto a exposiciones como una forma de expandir mis horizontes y no quedarme simplemente en lo que yo creo que es lo correcto”.

Coincidió en que es necesario viajar y puso como ejemplo al célebre arquitecto Luis Barragán, quien con toda su capacidad profesional y creativa que siempre se le reconoció, en una época que no existía el internet y después de un viaje cambió su forma de pensar y de trabajar y su manera de diseñar.

Otro de los elementos que debe tomar en cuenta un arquitecto para obtener un buen resultado es tener sensibilidad, destaca Joaquín. Un buen resultado, añade, no es fortuito: tiene como base los conocimientos previos y la formación de quien está proponiendo un determinado proyecto.

Se debe tener sensibilidad: es inherente, va implícita desde la carrera. Hay que tener un breviario cultural previo del conocimiento. Hay toda una investigación antes de hacer cualquier cosa. No es cuestión de ocurrencias: hay una problemática que resolver y se debe tomar conciencia de todos los aspectos; debe haber una conciencia previa de a dónde quieres llegar.

En cuanto a la madurez para que el cliente entienda la necesidad de contratar profesionales para el diseño y desarrollo de sus espacios, dijo que es un campo en el que aún falta mucho por hacer. Pero esto se dará también en la medida en que el profesional pueda hacer comprender a sus clientes que no solamente cuida la parte estética y funcional del proyecto sino también que con su trabajo da garantía a su inversión.

Más que estilos, formas de dar soluciones

¿Dentro de la arquitectura hay estilos con los que los profesionales se casan? se le preguntó. Su respuesta fue clara: “no creo que se deba hablar de un estilo sino de una forma de resolver cada uno de los proyectos, porque cada uno tiene necesidades diferentes y depende de cada caso cómo se quiere responder a esas necesidades.

Agregó que ciertamente hay personas que tienen una misma manera de diseñar sus proyectos, una forma muy particular, y que desean seguir haciéndolo igual porque eso les ha resultado bien y es su mejor aportación. Y puede ser que alguien quiera marcar una tendencia o un estilo y se vale; es muy de cada profesional. Al final, el usuario es quien decide sobre el proyecto y si este cumple con sus expectativas.

Joaquín es un profesional muy ocupado pero que se da tiempo para estar cerca de los universitarios en concursos, en conferencias, y explica que la academia es una forma de enriquecer su bagaje de información. “Los estudiantes tienen mucha energía e interactuar con ellos es una retroalimentación: están con la actitud de experimentar, de conocer cosas nuevas, y es básico tener contacto con ellos y también dejarles parte de nuestra experiencia. Es una forma de trascender”.

Refirió que uno de los mejores pagos que tiene esta carrera es la satisfacción del cliente: ver su reacción al descubrir que no sólo se hicieron las cosas según sus expectativas, sino que incluso se superaron. Y más aún cuando esta carrera tiene que ver con crear espacios donde el cliente convive con otras personas, con otros objetos y otros elementos; confirmar que hay armonía entre todos estos factores es muy satisfactorio.

México, generador de diseño

El también miembro del Consejo Editorial de Moblaje considera que México ha llegado ya a la madurez en el tema del diseño. “Tenemos muchos años en este ámbito y muchos grandes creadores nos han antecedido en la arquitectura en otras épocas, con otros requerimientos, con otras habilidades y tecnologías, pero todo ha sido enriquecedor. Tenemos una gran riqueza natural y mucho de donde ver en el pasado, para volver al presente y visualizar el futuro”.

Agregó que desde el extranjero ven a México como un país generador de diseño. “En un principio –aclara- no lo notaba porque estaba muy metido en mi trabajo. Hasta que analizas el por qué te llaman para hacer una colaboración (como en el caso de mi participación en la empresa española Point) y tienes un punto de vista diferente, te das cuenta de que tenemos esa capacidad latente, pero no lo vemos nosotros porque estamos metidos en lo local”.

Por lo que se refiere a los futuros profesionales del diseño, dijo que en el ámbito académico no debe haber límites, pero tener un sueño es básico, aun cuando el proyecto pueda o no ser factible de realizarse. Ya en el campo profesional se enfrentarán a las limitantes como es un presupuesto, como es la tecnología, pero será precisamente cuando el profesional se encuentre con esto que busque las soluciones para llevar a cabo aquellos proyectos que parecían inalcanzables.

Homs considera al diseño y a la arquitectura como elementos que pueden medir el desarrollo de un país, pues son el reflejo de un momento en las sociedades y en las culturas de lo que se vive en una parte de la historia de cada nación. Por ejemplo, destaca, “en Guadalajara hemos visto como los desarrollos inmobiliarios que se han construido en los últimos cinco años han cambiado la forma de la ciudad, algunos con buenos resultados y otros no tanto, pero muestran el momento económico y social que se está viviendo.

Finalmente, Joaquín Homs insiste en que la arquitectura va envolviendo cada vez más áreas, “porque los arquitectos no buscamos sólo generar proyectos a partir de objetos, sino queremos seguir conceptualizando a partir de los espacios. La arquitectura no es un área en la cual se producen simplemente elementos decorativos: los profesionales queremos una visión integral de un ambiente, con un objetivo claro”.

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