Al estilo de Leo Messi

El Equipo Creativo, diseñadores de los premiados restaurantes Blue Wave Bar, OneOcean Club, Disfrutar y Pakta, entre otros, conlcuyó recientemente un nuevo proyecto: el Restaurante Bellavista del Jardín del Norte, una iniciativa de Leo Messi (futbolista estrella del Barcelona) y los hermanos Iglesias, ubicado en el barrio Eixample en Barcelona.

La entrada te recibe con miles de flores colgadas del techo, reminiscencia de los adornos florales por fiestas. Inmediatamente te sientes transportado al pueblo de tu familia, de tus veraneos, que ha quedado grabado en tu mente.

El cliente quería crear un restaurante donde los comensales pudieran degustar una reinterpretación de las clásicas tapas de calidad en un ambiente relajado y divertido donde se sintieran como en casa.

Bajo la premisa que fuera “tu casa fuera de tu casa”, el diseño hace referencia al día a día y al espíritu festivo de los pequeños pueblos de España y del resto del mundo, porque Todos tenemos un pueblo. El nombre de Bellavista hace referencia al enorme jardín localizado al final del restaurante, un oasis sorprendente en el Eixample barcelonés y cuya visión bautiza al restaurante como si del nombre de un pueblo se tratara.

Diferentes elementos en forma de casetas te guían a través del espacio hasta llegar al enorme jardín situado al final del recorrido. Estos elementos son una abstracción de los elementos festivos de los pueblos: una calle engalanada por un techo de flores y luces que te acompañan hasta la Plaza.

Así pues, con el jardín de telón de fondo, llegamos a la Plaza, el colofón final del recorrido, un espacio abierto bajo un cielo de fuegos artificiales. El resultado final remite a la sensación familiar de volver al pueblo en fiestas de tus veranos y disfrutar de la comida como en casa.

A pesar del tamaño del espacio, mil metros cuadrados, las premisas eran crear un espacio funcional a la par que íntimo. El local se divide en dos plantas, ambas encaradas a la calle en un extremo y en el otro al jardín.

La planta baja tiene una anchura variable; después de una entrada generosa, el espacio se ahoga en el intermedio, como un preludio que precede al generoso espacio que da al jardín. Esa experiencia espacial de itinerario se integra al concepto, unificando la entrada y la zona intermedia en una suerte de paseo hasta la sala, la Plaza.

El paseo empieza en la floristería, rodeados de plantas y flores, más tarde nos reciben las señales del colmado, donde se cortan los jamones, embutidos, y más allá el Quiosco donde leer el diario. Seguimos con la barbería, el bar del pueblo y la tómbola, que se enmarca como una ventana hacia donde curiosear la cocina.

Llegamos así a la Plaza, donde el reto espacial residió en dotar de escala humana al espacio a doble altura sin perder su majestuosidad.

La iglesia se coloca en un lateral acotando la zona central y se compone de una estructura cubierta por pañuelos de peñas cuyo altar es la barra de bebidas. La zona central se ve rodeada por un perímetro de balcones revestidos con cortinas cuyo juego de planos en las paredes y en las barandillas le añade profundidad.

La segunda planta tiene vistas a las dos direcciones y contiene el área más privada. En un lado las salas de eventos recibe la luz de la calle aunque su exposición está tamizada por los tallos de las flores de la entrada.

Sus paredes forradas de papel pintado reproducen el espíritu floral del exterior asegurando a su vez el confort acústico. El espacio se flexibiliza mediante unos separadores retráctiles que dividen el espacio en dos.

En el otro extremo se sitúan los reservados, cuatro salas de diferente tamaño separadas por unas cortinas correderas combinables según el aforo necesario. Estas cortinas están compuestas de cuentas bicolores recreando las sombras que dibujan los visillos de las ventanas de pueblo. Los reservados participan del doble espacio de la planta de abajo gracias a su condición de balcón abierto reforzado por la sensación de exterior de las plantas y el mobiliario de metal.

 

Elementos

La iluminación se realizó en colaboración con el equipo BMLD Lighting Design. La intervención reside en crear una instalación lumínica que acompañara el concepto de paseo y de grand finale en la Sala. Tiras de bombillas sujetas por cables tensores del techo acompañan desde la entrada a la Plaza.

En la Plaza, el grand finale es la explosión de fuegos artificiales de clausura de fiesta. Se crearon ex profeso estructuras de luz en colaboración con BMLD compuestas por estructuras de hierro electrificadas con tiras de LED. La luz varía de intensidad y color haciendo un juego de ambiente diferenciado entre comida y cena.

Las cortinas resultan un elemento funcional al mismo tiempo que dota de calidad al espacio.  Las cortinas  bicolores se dispersan por el espacio a diferentes alturas creando un juego rítmico como los visillos de las puertas y ventanas de las plazas.

Debajo de las pasarelas se colocan a modo de divisoria entre mesas y en el balcón del piso superior, las cortinas se convierten en cerramiento corredero para dotar de privacidad los reservados.

 

EL EQUIPO CREATIVO _ Oliver Franz Schmidt + Natali Canas del Pozo + Lucas Echeveste Lacy

Colaboradores: Narcís Font, Anna Martínez Salom, Blanca Lora – Tamayo, Mauricio García, Néstor Veloso, Cristòfol Tauler

Fotografía: Adrià Goula / comunicacio@adriagoula.com

Diseño de Iluminación: BMLD Architectural Lighting Design

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